martes, 27 de marzo de 2007

"A LOS FALSOS DIOSES DE LA LITERATURA LOS HEMOS BAJADO DEL ALTAR" ENTREVISTA A OSWALDO REYNOSO

Para conversar con un gran escritor no se necesitan más razones ni excusas que la propia adhesión a la literatura. En el caso de un gran escritor que además mantiene un compromiso indoblegable con la utopía socialista, a la afinidad literaria se unen la admiración y el respeto que merecen quienes no han claudicado de sus idearios ni tampoco han sucumbido hipnotizados por las quimeras posmodernas y los harrypotters de la globalización. Pero había un motivo adicional para entrevistar a don Oswaldo Reynoso: el vendedor debate "literario", promovido por una de las guaridas mediáticas de los "argolleros", necesitaba una puesta en orden desde la otra trinchera. Al final, en el acogedor ambiente donde varias veces hemos recibido la hospitalidad de don Oswaldo, la conversación abordó diversos temas, tentó la digresión, retomó algunos aspectos ya tratados pero desde un nuevo enfoque, en donde por supuesto también asomó su última obra, "El goce de la piel", y se fue perfilando como un acto de goce, esta vez del dominio de la palabra, en el que don Oswaldo es un verdadero maestro. (Arturo Delgado)


EL ESCRITOR, SUS COMPROMISOS Y SOLEDADES

RAFAEL INOCENTE: Cuando en el año 1956 Vargas Llosa lanza la pregunta "¿Qué es la técnica para usted?", Arguedas responde afirmando que "toda técnica tiene que resumirse en comprometer al lector". ¿Suscribes esta afirmación?
OSWALDO REYNOSO: Me parece que lo que dice Arguedas es cierto. Toda técnica compromete al autor porque la técnica no está aparte. Algunos creen que la técnica es un procedimiento que no tiene nada que ver con un autor, pero a mí me parece que sí. Hace unas noches estuve con Rodolfo Hinostroza. En los años sesenta, Hinostroza era un jovencito que tenía mucha amistad con los escritores de esa época, porque su madre era poetisa, y la otra noche Hinostroza recordaba lo que le dijo Eleodoro Vargas Vicuña. Cuando Vargas Vicuña vio que era un lector voraz, le dio este consejo: "Aprende la forma, porque el fondo lo pones tú". Y me dice Hinostroza: "Desde entonces yo tuve un sentido del valor de la forma". El fondo es lo que en realidad el escritor quiere expresar, que de alguna u otra manera está ligado a la concepción que el escritor tiene del mundo, es decir, a su ideología; para expresarla tiene que buscar formas, y entramos a la técnica. En cuanto el autor consigue una técnica adecuada, en la cual puede expresar clara y bellamente lo que él quiere expresar, estamos hablando de la literatura, de una buena literatura.

ARTURO DELGADO: Los formalistas rusos, también los estructuralistas, creían en la autonomía del lenguaje en los textos literarios. Hay una definición de los formalistas rusos que me gusta mucho, según la cual el lenguaje literario es la violencia perpetrada contra el lenguaje ordinario para subvertirlo y crear una obra literaria. ¿Estás de acuerdo con esa definición o crees que habría que agregarle otros elementos?
OSWALDO REYNOSO: Parto del punto de vista de que existen tres maneras de usar el lenguaje. Hay una manera local, popular, que por lo general se expresa a través del lenguaje oral. Hay una forma estándar, que además del oral, se expresa a través del lenguaje escrito. Y hay una forma literaria. La primera forma local es muy restringida en el espacio y en el tiempo, corresponden a las regiones de cada país. Es la forma que emplean ciertos periódicos, que yo no llamo "chicha" por respeto a la palabra "chicha", sino periódicos pirañitas, allí hay un uso de ese tipo de lengua popular, regional, que incluye la replana. El estándar, en cambio, es la forma que relaciona a toda la comunidad hispanohablante. En esa forma están escritos todos los libros, es la forma que nosotros estamos empleando en este momento. La forma literaria es cuando estas dos formas se trabajan con una intencionalidad de construir belleza. No puede haber un lenguaje literario que no sea bello. Se puede trabajar tanto la forma popular como la forma estándar. Cuando hay un novelista o cuentista que se apega a la forma estándar no está haciendo literatura. En ese caso, pues, hay una subversión contra la forma estándar, y hay una utilización estética de la forma popular. La jerga, el regionalismo, cuando entra al texto literario, cuando el autor sabe utilizar bellamente este lenguaje, lo saca de su círculo reducido de comprensión, porque toda persona que lea una novela donde esté esta palabra la comprenderá. Una característica negativa de estas palabras regionales es que son efímeras, son formas que pasan de moda. La jerga actual es totalmente diferente a la de hace diez años. Pero cuando esa palabra entra al caudal literario deja de ser efímera.

RAFAEL INOCENTE: ¿Existe la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien antes de publicarlo, tal vez amigos, tertulias, familiares?
OSWALDO REYNOSO: En el momento de la creación uno está solo. Pero una vez que ya has escrito es necesaria la confrontación, porque uno no tiene la suficiente capacidad para ver el texto con cierta distancia, con otros ojos. Cuando escribo, antes de publicar, por lo menos se la muestro a diez o quince personas y voy anotando las sugerencias. Para esta mi última novela, "El goce de la piel", he tenido acá en mi casa una reunión de lectura, además se la he dado a otras personas que no necesariamente escriben novela. Las observaciones que hacen para mí son muy valiosas. Las calibro; algunas las acepto, otras no.

RAFAEL INOCENTE: Es necesario un arte total, concebido desde la rebelión ética y estética. En ese sentido, Oswaldo, ¿crees que la escritura es solamente una opción estética?
OSWALDO REYNOSO: Ya antes he dicho que todo hombre tiene una concepción del mundo. Esa concepción del mundo es el sustento de su ideología, porque a través de ella dirá si las cosas están bien o están mal, y si las cosas están mal creará inmediatamente una utopía. Ayer discutía con algunas personas para quienes las utopías habían fracasado. Al contrario, la utopía es un estímulo. A lo mejor sé que la utopía no se realizará, pero es la meta que yo tengo. Entonces todo hombre tiene ese estímulo: el analfabeto, el que lee, el que no lee, el culto, el científico... Eso nos iguala a todos. ¿Por qué transformar al escritor en un robot? ¿Por qué darle una condición distinta del ser humano? Todo escritor, por ser hombre, tiene una concepción, una ideología, y eso necesariamente, quiera o no el autor, se plasmará en su obra. Un filósofo alemán decía: "Aún no ha nacido el hombre que pueda saltar sobre su propia sombra". Es decir, nadie puede saltar sobre su propio entorno. De tal manera que discutir sobre si un autor tiene ideología o no me parece una tontería. También es una tontería discutir si un autor está comprometido o no. Lo que pasa es que en las décadas del cincuenta o sesenta se creía que sólo había el compromiso del escritor con el pueblo o con una ideología de izquierda, pero un escritor también puede estar comprometido con la derecha y contra el pueblo.

EL "DEBATE LITERARIO" EN LA PICOTA

ARTURO DELGADO: A propósito del llamado "debate literario" promovido por un medio de prensa, que en verdad fue más un debate extraliterario, con ataques personales, donde se habló de todo menos de literatura, ¿qué piensa de esta división entre literatura costeña y andina?
OSWALDO REYNOSO: Hay que rastrear este debate entre andinos y criollos. Comienza con una declaración, un documento de Zein Zorrilla, que divide a los escritores peruanos entre criollos y andinos. A mí eso me pareció una tontería, porque yo me encontré a Zein Zorrilla y le dije: "Yo no soy ni criollo ni andino, entonces ¿qué mierda soy para ti?" (Carcajadas). No supo contestarme. Además, él nombra como criollos a los pitucos de Lima. ¿Cuándo un pituco de Lima ha sido criollo? La imagen del criollo es de quien vive en los callejones de Lima, en los Barrios Altos, Breña, La Victoria, que son tipos sandungueros, pícaros, a quienes les gusta la jarana, que toman pisco raspagarganta o cañazo. Estos pituquitos no tienen la característica de los criollos, ¡en la vida! Esa designación es incorrecta. Y eso derivó a "escritores costeños y andinos". Hablando con un profesor de geografía, le decía: "El Perú es un país andino. Así como Egipto es una cultura que se explica por el Nilo, toda la cultura del Perú se explica por los Andes. Las lluvias de los Andes bajan a la costa y se forman los ríos amazónicos, y algunas estribaciones de los Andes llegan hasta la costa, de tal manera que lo que ha marcado a la cultura en el Perú son los Andes". De modo que decir "costeño" porque se nació en esta franjita de desierto cruzado por un río, o "andino" por nacer en la altura, es un error... Indudablemente hay realidades típicas y sobre esas realidades se ha creado una mitología. Y qué vemos ahora con la migración: la mayoría de la población limeña viene de los Andes y cuando escriben de Lima, ¿acaso dejaron de ser andinos para ser costeños? No, pues, eso no cabe en mi cabeza.

ARTURO DELGADO: Aparte de que la literatura es de autor, y la cosmovisión de un autor no se circunscribe a una geografía... Pero volviendo al debate, ¿no era de esperarse que la "concluyera" alguien de la argolla?
OSWALDO REYNOSO: Este debate ha sido una tontería, pero en cierta forma ha sido útil. Porque en el Perú siempre ha habido grupetes de pitucos que por manejar algunos medios e influencias se autotitulan como representantes de la cultura peruana. Y han sido figuras que no podían tocarse. No había congreso ni reunión nacional o internacional donde no estuvieran allí de cabeza, por varias razones. La gente que organiza esos eventos sabe que esos escritores no tienen valor, pero los invitan porque se aseguran la publicidad en los diarios y canales de televisión, porque manejan medios. Son tan estúpidos que creen que son grandes escritores. Este debate ha servido para desenmascararlos. Y esta situación no es de ahora. Por eso cuando yo escribo ese artículo "Ejemplos negativos" me refiero a la década de los sesenta, porque en esa década había la misma situación y nadie se atrevía a enfrentarse al señor Oviedo. Todo el mundo le tenía miedo. Esta situación se ha presentado siempre en el Perú, con diferentes caras. Ahora la cara ya sabemos quiénes la representan, ¿no es cierto? Y está bien que se hayan lanzado contra ellos porque han salido tan magullados que han contestado de forma desesperada. Y hay un señor, mal cuentista, que está paseando por todos los canales, revistas y periódicos con su fotografía, como una especie de autodesagravio. Pero la gente ya no cree en ellos y por eso la polémica ha servido mucho, sobre todo para los jóvenes escritores que estaban pendientes de esto. El saldo positivo es haber destruido la imagen de estos señores, de estos falsos mitos. A estos falsos dioses los hemos bajado del altar.

JÓVENES E ILETRADOS

RAFAEL INOCENTE: En varias de tus obras introduces la jerga, el lenguaje específico, ese hermetismo casi iniciático de la juventud popular. Ahora, las cosas han cambiado mucho. El componente poblacional indígena es masivo en Lima y en todas las ciudades costeñas. Este nuevo poblador citadino posee una matriz cultural fundamentalmente andina, como has dicho. Esta masa poblacional joven tiene varias características que la tornan presa fácil de los mass media: elevada tasa de analfabetismo, analfabetismo funcional, ínfima comprensión de lectura y considerable pobreza en la utilización del idioma castellano (según estudios realizados por lingüistas, el peruano promedio no utiliza más de 20 palabras en su léxico diario). ¿Cuán utópico puede resultar producir arte para una juventud que balbucea en castellano, para una juventud que no lee y, si lo hace, y esto es terrible, no lo comprende?
OSWALDO REYNOSO:
Precisamente en la década del sesenta cuando sacamos Narración, en el editorial del primer número decíamos que vivíamos en un país con una gran población con analfabetismo y definíamos cuál era nuestra misión como escritores: estar al lado de pueblo y superar esas condiciones. No sé hasta qué punto eso se puede superar a través de la literatura. Conversando sobre estas pruebas a las que te refieres con Walter Peñaloza, gran maestro, él me dijo: "Es que se les preguntó sobre cosas que nunca se les había enseñado". Esas pruebas fueron hechas por gente extraña y preguntaron cosas que nunca se habían enseñado en el Perú, que era: a leer y a escribir. Por tanto el bajo nivel es culpa de la línea de los sucesivos ministros de Educación sobre esta materia. Por otra parte, he examinado las pruebas de comprensión y no estoy de acuerdo con ellas ni tampoco con las que se llaman "de razonamiento verbal". Como estas pruebas tienen que aplicarse a una gran población, recurren al sistema de las preguntas y se le dice a la persona evaluada que marque con un aspa las alternativas. Luego se pregunta cuáles son las ideas principales, cuáles son las ideas secundarias, qué ha comprendido, y todo es a base de aspas. Esas pruebas tienen dos fallas. En primer lugar, que quien hace la prueba considera que él sí comprende el texto y exige que los demás comprendan como él ha comprendido. Entonces tenemos allí la presencia de un tirano, un dictador, que impone su criterio para hacer una evaluación. Y por otra parte, al alumno se le da la opción de la suerte. Por eso estoy en contra de esas pruebas. Como profesor les he dado a leer "El Caballero Carmelo" a mis alumnos y les pregunté cuál es el personaje principal. Tengo una tabla de calificación y pongo como personaje principal al Caballero Carmelo, y si un alumno no pone un aspa en el Caballero Carmelo le bajo puntos, porque esa es mi lectura como profesor. Pero hubo alumnos que no pusieron ninguna aspa. Les llamo y les pregunto por qué, y me dicen: "he leído el cuento, profesor, y para mí el personaje principal es el hermano, porque yo tengo un hermano parecido al del cuento". Con ese tipo de pruebas se atenta contra la imaginación. Y se les está encaminando a que acierten de acuerdo al criterio de quien hizo la prueba. De tal manera que para mí esas pruebas no tienen validez. Ahora, indudablemente en el Perú hay un gran porcentaje de gente que no lee, pero eso también habría que analizarlo bien. Si en el Perú la gente no lee, ¿por qué existen las ferias del libro populares, por qué hay piratas, por qué subsiste la feria de Amazonas? Si no hubiera lectores, ni Amazonas ni los piratas subsistirían. Lo que pasa es que la política del Estado en relación con la publicación de libros no existe. De tal manera que para ver si los niños o adolescentes en el Perú leen nos vamos a mercados formales y no al mercado informal. Cada cierto tiempo aparecen en el periódico los libros más vendidos, donde echan mano a dos o tres librerías que son caras. ¿Cuáles son los libros más vendidos en Quilca, en Amazonas, en el suelo? Como dijo Washington Delgado, toda campaña para revertir la falta de hábito de lectura comienza con poner un buen libro en manos de cada estudiante del Perú.

RAFAEL INOCENTE: Insisto: Eres uno de los escritores más populares entre la juventud, muchos universitarios leen con deleite tus obras, pero aún así, esos no pasan de unos cuantos millares. ¿Qué pasa con los que realmente "hacen la historia"? Estas masas no pueden ser alcanzadas por productos auténticamente culturales, productos artísticos, pues están condicionadas para ser permeables a los productos en serie. La serie es el modelo técnico de la repetición, de la vulgarización, del condicionamiento. Así las cosas, ¿este debate crees que haya trascendido entre los jóvenes de sectores populares?
OSWALDO REYNOSO:
No creo que haya trascendido, sólo lo han leído las personas interesadas. Porque a la gente común y corriente no le interesa, y no le interesa porque en primer lugar no lee las pocas páginas culturales. Los periódicos cada vez se distancian más de las masas en cuanto a la difusión de obras literarias. Hay pequeñas reseñas. Sería bueno hacer un estudio para ver qué espacio a la cultura dedican los periódicos. En este momento no sé si habrá algún periódico o revista que semanalmente publique poemas o cuentos, como había antes. Ahora eso no existe. La gente de los asentamientos humanos tampoco tiene acceso por falta de una verdadera política de Estado, que nunca habrá. He tenido contactos con grupos de jóvenes de diferentes conos, de diferentes asentamientos humanos, donde ellos mismos se organizan y hay una autofinanciación a través de las polladas culturales. En una zona de Villa El Salvador hay un grupo que los sábados invita a bandas de rock, grupos de teatro, y en un local o en la plaza pública hacen una pollada, venden cerveza y reúnen la plata que les sirve para pagar la movilidad de un escritor y llevarlo hasta esa zona para hacerle un pequeño homenaje. Ese fenómeno está apareciendo en diferentes sectores.

ARTURO DELGADO: ¿Cuál es la situación actual de la narrativa joven? Hace más de diez años, cuando regresaste de China y empezaste a leer a los escritores jóvenes de entonces, los calificaste como una narrativa de transición. Pero ya pasó más de una década. Hace unos años te entrevistó Sergio Galarza y le diste la misma respuesta. Pero con la perspectiva de casi quince años transcurridos, ¿sigues considerando que la narrativa joven continúa en una etapa de transición?
OSWALDO REYNOSO:
Algunos han logrado cuajar su obra, otros han desaparecido, se los ha tragado no sé quién (risas). Aparecieron con mucho ímpetu, con buenos cuentos, pero luego se han dedicado a su profesión, otros se han ido al extranjero. Y sobre los novísimos... yo estoy muy preocupado del rumbo que está tomando actualmente la joven generación, a excepción de algunos escritores. Creen en la globalización y en que la globalización es ser cosmopolita y que mientras más experimentos hagan son más modernos. Pero no saben o no recuerdan lo que dijo Mariátegui: "lo nuevo de hoy es lo antiguo de mañana". Están embarcados en hacer libros-objeto, en usar todos los medios de comunicación, pero eso va a pasar. Se han olvidado de lo fundamental de la literatura. Y no es que yo sea tradicionalista. Los grandes escritores de ahora, Saramago, Benedetti, Umberto Eco, los grandes escritores norteamericanos, son los escritores de los pequeños boom. Ahora hay grandes editoriales que modelan el gusto, tanto que se han puesto de moda los libros de autoayuda, hay un Bambarén acá que vende miles de libros. Esto no es nuevo.

LA GLOBALIZACIÓN Y EL SOCIALISMO

RAFAEL INOCENTE: Hace un momento hablaste de tu artículo "Ejemplos negativos", el cual leímos con gran placer. Allí declaras públicamente tu adhesión al marxismo, tu creencia en la lucha de clases, en la rebelión de los pobres y el compromiso del escritor. Hace ya varias décadas, Marcuse afirmó que "el socialismo en el futuro tendría el valor que le permita el ciego desarrollo tecnológico por el que ha enrumbado el mundo". ¿Qué significa para ti el socialismo en su estado ideológico actual?
OSWALDO REYNOSO: La gente muy ilusa cree que cuando se trajo abajo el Muro de Berlín se acabó la lucha de clases. Siempre he pensado que esa gente son marxistas al revés, porque precisamente uno de los ideales del marxismo es una sociedad sin clases. Ellos han retomado ese ideal, pero para su beneficio. Dentro de una sociedad netamente socialista se atenúa la lucha de clases y ahora no hay lucha de clases sino grupos monopólicos. El marxismo habla del internacionalismo proletario y ellos hablan de la internacionalización del capital. Una serie de principios del marxismo han sido tomados por la derecha internacional y les han dado la vuelta. Yo creo que, tal como va el neoliberalismo, a las grandes potencias y a las grandes transnacionales no les interesa el ser humano, y la única alternativa es el socialismo que cree en el hombre. El socialismo ya no es solamente la esperanza de una sociedad justa: el socialismo es en este momento la esperanza para salvar la especie humana, porque el neocapitalismo la está destruyendo. Lo que ha habido en la URSS, en China y en Cuba son sólo algunos caminos, pero no significa que el socialismo haya fracasado.

RAFAEL INOCENTE: En tus obras, prácticamente en todas, no se respira ese optimismo incondicional, beato, hacia lo que ofrece el capitalismo ni tampoco hacia lo que pudo ofrecer el socialismo de Estado en China. Más bien se respira una atmósfera de cuidado frente a la pragma impuesta por la sociedad burguesa. Luis Alberto Sánchez afirmó alguna vez que en tus obras se respiraba pesimismo y desesperación. Salvo para los zdanovistas, ni el pesimismo ni la desesperación son contrarrevolucionarios. ¿Crees que la fe en una ideología logre cambiar el hombre y la vida?
OSWALDO REYNOSO: Yo creo que sí. Un hombre que haya destruido en sí mismo las utopías es un hombre cosificado. Indudablemente por vivir en un sistema capitalista, dependiente, como es el Perú, necesariamente hay momentos en que uno tiende a la desesperación. Para un escritor, para una persona que cree en utopías, vivir en una sociedad capitalista es totalmente difícil. Sin embargo, yo creía que vivir en la sociedad china iba a ser más fácil, pero me equivoqué. Es decir, la sociedad humana todavía no ha encontrado el verdadero camino.

ARTURO DELGADO: Hablaste con desdén de la juventud entusiasmada acríticamente con la globalización, eso me anima a preguntarte: ¿cómo ves el proceso de globalización capitalista y cómo se podría revertirlo a favor del hombre?
OSWALDO REYNOSO: Hay que tomar la globalización en dos sentidos. No podemos negar la globalización en lo que se refiere a los medios de comunicación. Efectivamente hay una globalización a través de la internet, a través de la televisión, a través del satélite. El otro asunto es cómo los grupos de poder utilizan estos instrumentos para una globalización a su medida. Cuando uno dice que está contra la globalización inmediatamente te responden: "eres retardatario, no quieres aceptar los avances de la ciencia y la tecnología". Pero no se trata de negar esos avances sino de oponerse a la utilización que hacen los grupos de poder en el mundo de esos instrumentos de la globalización para hacerla a su medida.

ARTURO DELGADO: De todas maneras esa globalización implica un tipo de democratización, porque por ejemplo es imposible controlar a millones de páginas web, siempre hay formas de infiltrar cierta información que puede ser hasta subversiva para quienes promueven esta globalización capitalista, es decir este aspecto libertario sería positivo.
OSWALDO REYNOSO: El desarrollo de la ciencia y de la tecnología nos lleva necesariamente, a pesar de los que la manejan, a una sociedad socialista. La contradicción es la propiedad. Uno de los principios fundamentales del capitalismo es la propiedad. "Yo soy dueño de esto". Qué está promoviendo la ciencia: la socialización de la propiedad, de tal manera que ahora el conflicto mayor en el mundo es contra la piratería. Pero quién ha propiciado la piratería: la misma técnica y la misma ciencia producida por el capitalismo, o sea es una contradicción. La ciencia y la tecnología caminan hacia un sistema socialista, destruyendo algunos principios capitalistas, sin quererlo, porque no pueden evitarlo...

ARTURO DELGADO: Eso también coincide con una tesis básica del marxismo sobre el desarrollo de las fuerzas productivas...
OSWALDO REYNOSO: Por ejemplo, la música. Antiguamente los músicos estaban al servicio de los reyes y de los grandes señores feudales. Y quiénes los escuchaban: los que iban a los salones, la elite. Ahora tú puedes tener acceso a cualquier gran orquesta del mundo, vas a El Hueco y lo encuentras a dos soles (risas). Quién ha hecho posible eso: la tecnología. Lo importante es que la ciencia y la tecnología desarrollada por el propio capitalismo va en contra de sus propios fines.

ARTURO DELGADO: Obviamente la literatura también tiene que cambiar. Los libros no son las únicas formas en que un lector tiene acceso a la literatura, también tiene acceso a través de internet...
OSWALDO REYNOSO: Pero con una diferencia. Algunos dicen que el libro va a desaparecer por el internet. Yo no creo. Porque en primer lugar el lector subraya, el lector lleva el libro a todo sitio; es diferente que leer en la computadora. En una conferencia donde participó Washington Delgado, yo le dije: "para ti, qué es más hermoso, cuándo sientes más placer, ¿cuándo te sientas ante una computadora y lees los poemas de San Juan de la Cruz o cuando tienes un libro con una pasta de cuero, en una buena edición?" Eso el internet no lo va a destruir...

ARTURO DELGADO: Hay un elemento estético...
OSWALDO REYNOSO: Así es.

RAFAEL INOCENTE: Me remito a lo que se habla de la fetichización del libro, ¿crees en ello, cuál sería la diferencia?
OSWALDO REYNOSO: No es fetichismo, sino que el libro es una obra de arte. Por eso el autor se preocupa en la carátula, en la edición, en el papel. La computadora no ofrece eso. Además tú puedes pasarte echado en tu cama leyendo un libro hasta cinco horas o más, pero no, en cambio, sentado en la computadora.

EL GOCE DE LA PIEL
ARTURO DELGADO: Tu última obra, "El goce de la piel", se puede leer como un libro de variaciones sobre un mismo tema: el descubrimiento de la sexualidad, específicamente homosexual. Este descubrimiento es también una liberación del sentimiento de culpa del catolicismo y a la vez hay como una nueva religión en el sentido de religarse al propio cuerpo, como objeto de placer, de goce. ¿Habría una especie de estética, de "religiosidad de los sentidos" en la obra?

OSWALDO REYNOSO: Ese es uno de los temas fundamentales del libro, pero hay otras situaciones que, con una lectura atenta, los lectores podrán ir descubriendo. En toda obra hay varias calas. Hay una que es fundamental, que tiene que ver con eso. En el primer relato el tema no es más que el proceso de la destrucción del Medioevo con el descubrimiento de la sexualidad. Se dirá que ese es un tema europeo, y que eso ya pasó; sin embargo, en la sociedad peruana todavía subsiste. La educación en muchos sitios es medioeval. De pronto el joven va descubriendo el renacimiento; el renacimiento es el culto al cuerpo, el culto al desnudo. Ese proceso que se dio en Europa hace siglos, recién se da en el Perú. Esa es una interpretación del primer relato. El segundo sobre el joven que va a la playa y se masturba y dice que no hay dios, es el descubrimiento del ateísmo a través del placer. Por eso el libro es subversivo. El primer relato lo es, el segundo también, porque es una subversión contra toda una formación religiosa que lleva a la desesperación y a la pena y no a la liberación del ser humano. En otro relato, en una apuesta un joven tiene que meterle la mano en el trasero al capo de los capos, al macho del barrio más macho de Lima, La Victoria; ese relato es subversivo contra el machismo, es la burla al machismo. En otro relato se indica que la pobreza, el desamparo, las situaciones más terribles en las que puede pasar un joven en el Perú no le quitan la belleza, porque lo que se impone es ese sentido de belleza. El personaje del relato está jodido, fregado, en la cárcel, pero sigue siendo bello. El último relato le da categoría de modelo al libro, y es el vértigo del tiempo, el uno y el otro. Algunos que han leído el libro me dicen que los relatos no son como "Los Inocentes". Por supuesto, en "Los Inocentes" hay otro planteamiento ideológico y de tema. ¿Y cuáles son las reacciones? Amigos de mi edad que han leído el libro no lo comprenden, de otra edad me dicen que es un libro muy fuerte, pero muy bien escrito, los jóvenes me dicen así hay que escribir, así hay que decir las cosas, y esa diferencia de opiniones se debe a que el libro toca un tema que es un tabú, el tabú del sexo, y de un tabú muy jodido que es la homosexualidad. Entonces la gente de sesenta años todavía no acepta la homosexualidad, pero aceptan el libro por amistad o porque está bien escrito. Pero los que sí llegan a aceptar el libro como una liberación de los tabúes son los jóvenes.

ARTURO DELGADO: Ya que tocó las comparaciones de su último libro con "Los Inocentes", otra diferencia sería que en "Los Inocentes" usted se interesa por una collera, un grupo, en cambio en "El goce de la piel" lo gregario es desplazado por el descubrimiento de la sexualidad en un individuo. Asimismo el empleo de la jerga lo ha dejado casi de lado. ¿Cómo ve este cambio dentro del desarrollo de su narrativa? ¿Considera que ha cerrado un ciclo y está empezando uno nuevo?
OSWALDO REYNOSO:
Creo que es el mismo, creo que es el desarrollo de una estética. Desde la prosa de "Los Inocentes" hasta la prosa de "El goce de la piel" hay un desarrollo. Es un desarrollo estético del manejo de la prosa. Y en lo que se refiere a los temas, casi son los mismos. En "Cara de Ángel" hay una escena donde están en el parque y le dicen que se la corra, eso mismo se repite en la escena de la playa, o sea que sí hay alguna conexión, son repercusiones.

RAFAEL INOCENTE: La impresión que me ha dejado la lectura de "El Goce de la Piel" es intensa y bella. Una especie de salmo —y ahí estaba Malte y ahí estaba Malte…— resuena en mi cabeza cuando recuerdo a los sucesivos Maltes de la historia. Hay un Malte pobre del cono norte, un Malte de Mollendo. El capítulo tal vez más conmovedor es aquel en que uno de ellos ya tiene a sus nietos y el otro está allí pero solo, en el cual Malte se despide del amigo y le dice: "me has marcado para siempre, pero creo que la distancia es lo mejor para nosotros…", mas no es el sabor amargo de la despedida, sino el "no me tomes cariño que estoy de paso", el desprendimiento y la entrega sin afán de posesión. Resulta curioso, pero en ciertos estratos altos de la burguesía se practica comúnmente el amor colectivo, el intercambio de parejas, el choque y fuga, y a la vez sería imposible contemplar a jóvenes contestatarios deambular de un lado a otro con tres o cuatro amigos y besarles sucesivamente. ¿La civilización actual dispersa el eros, lo reprime, lo sustituye, lo reinventa, lo sublima?
OSWALDO REYNOSO: Esos problemas siempre se han tratado en forma muy universal y general, pero creo que esos problemas hay que tratarlos de acuerdo a cada grupo social, a cada país, que tienen sus propias historias, sus propios miedos, sus propios complejos. Lo que pasa es que siempre hay una visión eurocentrista. Ellos creen que lo que les pasa a ellos les pasa a todo el mundo y lanzan sus teorías filosóficas como si eso pasara en todo el mundo y de pronto se dan con la realidad de que no es así.

RAFAEL INOCENTE: Te reformulo la pregunta: hace un momento dijiste que nosotros recién estamos pasando del Medioevo al Renacimiento, ¿en este caso qué sucede con la vivencia del eros en nuestro medio?
OSWALDO REYNOSO: Hay una liberalización sexual en los dos sectores, en las altas clases sociales y en los sectores más pobres. Los prejuicios vienen después. La clase media es la más compleja. En las familias de la clase alta se acepta la presencia del homosexual y funciona: va a las recepciones, no tiene problemas con la familia. En los sectores pobres también el homosexual es parte de la comunidad, del callejón, de la vecindad, se le respeta, se le quiere. En donde se le odia y se le hace la vida un infierno es en la clase media. Entonces ese problema tenemos que verlo desde esa óptica. Pero si tú vas un domingo por los barrios ricos verás que toda la comunidad de ese barrio está en el parque escuchando misa y después de la misa ven sus problemas. Si vas a los barrios pobres encontrarás que en la parroquia se reúnen también, juegan fulbito, algún vecino hace una pollada o una actividad. Eso no lo ves en los barrios de la clase media. Acá, por ejemplo, en Jesús María, ni los vecinos se conocen, no sé quiénes viven al frente. Entonces lo más jodido en el Perú es la clase media porque, como digo en "En octubre no hay milagros", tiene miedo a descender y su mira es ascender.

RAFAEL INOCENTE: Alguien definió el mundo profano como el mundo de las prohibiciones y el mundo sagrado como el de las transgresiones limitadas, ¿Existe para ti un erotismo indefinido que permitiría al hombre alcanzar una libertad sin barreras, un erotismo en el cual las transgresiones sean ilimitadas?
OSWALDO REYNOSO: Yo creo que sí, pero no transgresiones que vayan contra la misma especie ni contra la libertad de la otra persona.
Gracias, Oswaldo.
NOTA: Esta entrevista fue publicada, en versión editada, en la Revista de Literatura Peruana (Año IV - No. 5, diciembre 2006 - enero 2007), dirigida por Ricardo Vírhuez. Aquí ofrececemos la entrevista completa realizada por quien escribe y por Rafael Inocente, quien ha publicado en la antología de cuentos "Mar de Alucinados" y en la revista Wifala (No. 1 y 2) y tiene en prensa su primera novela.

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